Déjense ser libres ;)

Pintura de Brígida Seguín Hernández.
Reproducido con su autorización. Los derechos le pertenecen.
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Local de belleza y depilación en City Bell, partido de La Plata, Argentina.
Foto: El Sudaca Renegau Licencia CC 2.0

Detalle de la pintada en el local de depilación

Que parezca un accidente

Telma Luzzani, en el diario Página 12 del 7/7/2013 analiza las causas del nerviosismo de EEUU frente a la posibilidad que su ex-agente revele secretos.

“¿Cuál era el objetivo central: sólo asustar, avasallar, intimidar?”, se preguntó indignado el presidente Evo Morales ya sano y salvo en su patria. La decisión norteamericana de dejar que el avión presidencial de Bolivia tuviera que hacer, al límite del combustible, un aterrizaje de emergencia en Viena fue de una brutalidad que desorienta.

Puede creerse que fue un exceso. Sin embargo, los antecedentes indican que no. China todavía debe recordar aquel misilazo que recibió su embajada en Belgrado en 1999, cuando el Consejo de Seguridad debía votar el “plan de paz” para Serbia pergeñado por Washington (Rusia ya había acordado). Oficialmente EE.UU. justificó el “error” diciendo que ¡el Pentágono y la CIA tenían mapas desactualizados de Belgrado!

O aquel otro escarmiento disciplinador para Berlusconi, en marzo de 2005. Tropas norteamericanas abrieron fuego, cerca de Bagdad, contra el auto que llevaba a la periodista Giuliana Sgrena, recientemente liberada por un comando iraquí, mientras iba al aeropuerto para regresar a Roma. El auto lucía la palabra “Press” con letras gigantes. Los cuatro ocupantes –Giuliana y tres agentes de la inteligencia italiana– fueron alcanzados por las balas. Uno de los hombres murió. Los marines alegaron confusión porque era de noche. Las versiones indicaban que EE.UU. había prohibido a los aliados pagar rescate a los iraquíes por los secuestrados.

El patrón es siempre el mismo: asustar, avasallar, intimidar pero que parezca un accidente. El mensaje es que hay países que nacieron para ser dominados y otro para dominar. Y que este último –como en las películas de Hollywood– goza de impunidad. Las leyes sólo fueron hechas para los demás.

En el caso de Bolivia, el aviso tiene varios destinatarios. En primer lugar, para Evo, que acababa de cerrar, en Moscú, suculentos acuerdos con el gobierno y con empresas rusas para la exploración y explotación de gas (después de Venezuela, Bolivia es la mayor potencia gasífera de Sudamérica). En segundo lugar, para el presidente boliviano y sus pares de Ecuador y Venezuela quienes, frente al caso del ex topo de la CIA Edward Snowden, lejos de alinearse con Washington, defendieron el derecho del joven a ser asilado según las normas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y finalmente, como buen escarmiento, el de Evo debería funcionar como castigo ejemplar para toda esa América del Sur, que desde el comienzo del siglo XXI ha demostrado su alta voluntad de soberanía, autonomía y dignidad.

Pintada en Rosario, Argentina. Foto: Pablo D. Flores el 3 de marzo de 2006. Licencia CC 2.5

El reflejo del Sur fue perfecto. Frente a la amenaza: la demostración de unión. Frente al atropello: la exigencia de disculpas. Frente a la violación de la ley: la Declaración de Cochabamba con el mandato explícito de cumplir con la Carta de Naciones Unidas. La respuesta de Unasur fue buena aunque, ciertamente, incompleta (la baja energía de Rousseff tal vez pueda explicarse por el revés a su reforma política, abortada antes de nacer por esa boa constrictora que es el Congreso brasileño).

Finalmente, ¿por qué el caso del espía arrepentido pone tan nervioso a Washington al punto de que es capaz de ordenar a Europa semejante escarmiento? El contenido de los documentos revelados por Snowden demuestra que las sospechas de que EE.UU. ha adoptado unilateralmente el rol de gendarme global es real y no obra de mentes conspirativas ni de fanáticos antiimperialistas. Aún más, ahora queda claro que no es EE.UU. la víctima de ataques cibernéticos de extranjeros ni el blanco de atentados. Por el contrario, son los norteamericanos los que hackean las universidades chinas, atentan contra centros de investigación iraníes y espían a sus aliados. ¡Como para no preocuparse! Toda la arquitectura en la que Washington basa sus enormes presupuestos militares, sus ocupaciones y guerras y sus presiones belicistas se desmorona. De ahora en más será muy difícil para Estados Unidos recuperar algún tipo de autoridad moral para indicar a los demás países cómo deben comportarse.”

* Autora de Territorios Vigilados. Cómo opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica.

Otro jueves

!Qué mañanita!…Ayer la vi a Evita.
Una rima casual e involuntaria, disculpe. Podría haber empezado con Lola Mora o con Alicia Cooke, -porque las vi a todas ellas juntas-  y me evitaba el bochorno.
¿No me cree?…Si le digo que las vi, es porque las vi.

En el  camino del perro: de Plaza Moreno al laburo, primero me sale Bruera al encuentro.

Sténcil La Plata. Foto: El Sudaca Renegau. Licencia CC 2.0

Lo pateo y sigo.

Me quedo tildado  viendo albañiles en andamios en una obra de la calle 51 frente al Teatro Argentino… me da vértigo. Pero ese es otro tema.

El bajo de Cohen acompaña el paisaje y estoy llegando  a la Plaza San Martín.

¿Estará todavía la pintada en la falsa estatua de San Martín?… Bueno parece que no es una falsa estatua. Siempre se dijo que era O’Higgins, pero no…. es el quía. El milagro de la doble negación: la falsa falsa estatua. Pero ese es otro tema.

Foto: El Sudaca Renegau. Licencia CC 2.0
Estatua de San Martín en Plaza San Martín. El mito popular dice que se trata de Bernado de O’Higgins, puesta por equivocación, pero es una copia de la de San Martín que está en Boulogne-Sur-Mer (Francia) La pintada dice: “las putas no parimos a Videla”

Y ahí las veo a las minitas chamuyando. No las escucho porque justo llegué a la parte en que Avishai Cohen toca su suite. Están en la ronda de cemento de las Madres alrededor de la falsa falsa estatua de San Martín.

Sténcil La Plata. Foto: El Sudaca Renegau. Licencia CC 2.0

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Sténcil La Plata. Foto: El Sudaca Renegau. Licencia CC 2.0

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Sténcil La Plata. Foto: El Sudaca Renegau. Licencia CC 2.0

¿Qué hablarán?…Me voy a la oficina.

Avishai Cohen Suite 1

A la salida de la oficina, antes de ir a Plaza Moreno, corro hasta Crumb, la librería- revistería de la vuelta, en 46 entre 6 y 7. Me espera Ernie Pike.  Es el dibujado por Solano López.  Hola Germán Oesterheld. Pago y corro.

Pienso que cuarenta y cinco pesos tal  vez sea un poco caro. Pero recuerdo el chicle de Férguson y el medio palo verde. En ese post agarré pal lau de Annie Leonard. Tranquilamente podría haber elegido una buena bifurcación: Appaduarai y su Historia social de las cosas. Pero esa es otra cosa.

Nuestra cotidiana es ir y volver a La Plata. Los jueves ocurre tres veces. Catorce kilómetros de ida, catorce de vuelta. Ochenta y cuatro kilómetros de viaje de ciudad, llevando y trayendo niños.

Con la china nos vamos a hacer tiempo a la vieja estación provincial en el barrio Meridiano Quinto.

Allí hay un nuevo hallazgo: el hombre sin rostro

Sténcil La Plata. Foto: El Sudaca Renegau. Licencia CC 2.0

El jueves está terminando. Los niños duermen y nosotros estamos en la cama agotados.  Vemos con la china el último capítulo de la serie Germán ultimas viñetas. Chau Germán.

Otro  jueves.

Hugo multiplicado

Foto: Carlos Eduardo Ramírez. Sténcil en la avenida San Martín de Caracas, Vanezuela

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Foto, Sténcil y pintada: Comando creativo Viviremos y Venceremos. Caracas, en oportunidad de la marcha del 23 de enero

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Teresa Parodi Canción Para Chávez

Dicen que han visto al Comandante,
pasando por esta región,
que iba adelante de su pueblo,
cantándonos una canción.

De libertad, de gloria,
de libertad y amor,
de libertad, de gloria,
de libertad y amor.

Dicen que lleva las espigas,
que cosechó el trabajador,
que va marcándonos la huella,
con la firmeza de su voz.

De libertad, de gloria,
de libertad y amor,
de libertad, de gloria,
de libertad y amor.

El nos empuja hacia el camino,
que por la América sembró,
esta esperanza que nos une,
en la mismísima canción,

De libertad, de gloria,
de libertad y amor,
de libertad, de gloria,
de libertad y amor.

Orgasmo

Pink Floyd The Great Gig In The Sky con la voz de Claire Torry

Supongo  que el sentido que el grupo quiso darle era místico religioso, pero pa mi es un polvazo, o más bien tres al hilo.

Como todo el mundo sabe… puede ser actuado,  como el de Meg Ryan.

El orgasmo es de quien lo trabaja. Pintada en La Plata
Foto: Leticia Ramos

El Tren Sudaca. Etnografía urbana

Pocas veces puedo tomar el tren a La Plata. Todo lo cronometrado de la vida cotidiana conspira contra el tren. La hora de entrada de los pibes a terapias, mi trabajo, su salida, mi salida, el cole en City Bell. Ese entramado complejo del tiempo funciona solo con auto.
Pero algunas veces hay coordenadas que confluyen y entonces puedo subirme a la bici, pedalear unos kilómetros hasta la estación de Villa Elisa y subirme al furgón de cola del Roca. Y luego de la estación de La Plata, al laburo.

Me olvidé la tarjeta SUBE, si no me salía $1,80

A la mañana, la caras son casi las mismas. El tren viene desde Constitución y la gente está medio dormida.
Hay un código de solidaridad con el ciclista. Alguien te sube la bici al furgón y te la tiene hasta que  subís por el estribo y lográs acomodarla en una superposición como de milhojas de rodados en la que la promiscuidad de rayos y pedales arma un nudo gordiano.

Foto: El Sudaca Renegau. Licencia CC 2.o


En el furgón no hay baranda. Te sostiene la multitud. (Che… digresión. ¿Leíste la multitud de Paolo Virno?. Te lo regalo)
Unos minutos antes que llegue la estación en la que el ciclista debe bajarse, preanuncia su partida a los empujones, hasta que logra llegar cerca del matorral ciclístico. Una vez allí, el arte de desatrancar se pone en marcha.
Alguien sostiene la bici, el ciclista se arroja y el comedido se la alcanza. Allí no está la sospecha, la inseguridad. Entre ciclista no.

Dejo el furgón y me siento con vista a mi bicicleta. Adelante hay dos trapitos que charlan sobre sus respectivas paradas. Van de Hudson hasta La Plata a ganarse unos mangos estacionando y lavando autos.
¿Cómo es que esa es su vida y no la mía?… ¿Cómo es que no me transformé en trapito?
Subirse al tren, y ver todas mis  posibles vidas. Reemplace ciudades por trenes y vea:

“(…) la extrañeza de lo que no eres o no posees más te espera al paso en los lugares extraños y no poseídos.
Marco entra en una ciudad; ve a alguien vivir en una plaza una vida o un instante que podrían ser suyos; en el lugar de aquel hombre ahora hubiera podido estar él si se hubiese detenido en el tiempo tanto tiempo antes, o bien si tanto tiempo antes, en una encrucijada, en vez de tomar por una calle hubiese tomado por la opuesta y después de una larga vuelta hubiese ido a encontrarse en el lugar de aquel hombre en aquella plaza. En adelante, de aquel pasado suyo verdadero e hipotético, él está excluido; no puede detenerse; debe continuar hasta otra ciudad donde lo espera otro pasado suyo, o algo que quizá había sido un posible futuro y ahora es el presente de algún otro. Los futuros no realizados son sólo ramas del pasado: ramas secas.” Italo Calvino Las ciudades invisibles. Se lo regalo

El viaje glorioso siempre es el de vuelta.
Ahí es desde la estación de La Plata. La multitud, (aunque tal vez aquí deba decir la masa de Le Bon), espera que la tranquera se abra y el chancho te pique el boleto. Y a pedalear hasta el furgón.
Con el furgón vacío hay ventajas y desventajas.
El olor a amoníaco acumulado de pises, levanta con el calor de la tarde pre-primaveral.
Hasta que se puebla el tren y el furgón, las paredes quedan al descubierto. Y allí se superponen distintos mensajes:

“City Bell: estampidos de alegría”
“jesucristo es el camino”

Turco petero. Cola Golosa

“Hoy estuvimos aquí y fuimos nosotras”

Con ortivas o sin, el furgón es una fiesta igual no má

“aunque las aves no sepan cuanto, hasta sé volar”

El público del furgón es distinto por la tarde. Primero suben los afiladores. Son dos. Dejan las bicis y se van al vagón.

Foto: El Sudaca Renegau. Licencia CC 2.0

Luego suben los floristas con canastas de fresias.  Las flores luchan por imponer su aroma al del meo pertinaz. Luego suben los artesanos y los músicos. Entonces un tercer, cuarto y quinto olor se suman a la sinfonía: el del tabaco, el del porro y el de los propios ciclistas.  El furgón se puebla:  laburantes de overol y borceguí, pibes sueltos, jóvenes con mochila y auriculares.

Entre el tiperío sube una flaca con bici oxidadísima  que tiene  patente con  leyenda que dice: “un auto menos”. Viste  camisa turquesa y  chaleco de color … no me acuerdo…contrastante. El pelo asimétricamente cortado,  auriculares del tipo de los que usan los DJ. Usa sandalias y tiene una chalina palestina. Se sienta en el piso con las piernas cruzadas al estilo chino y mira por el portón.
Los floristas se pasan un porro, que ya definitivamente ha tapado el olor a pis. Los afiladores relojean sus bicis. La mía a quedado ensanguchada y solo Houdini podría sacarla. Me voy a sentar al vagón. Los afiladores juegan al truco y los músicos se lanzan a la conquista del mundo.

Foto: ElSudaca Renegau. Licencia CC 2.0 Si…. está fuera de foco. ¡El Roca se mueve mucho!

Foto: El Sudaca Renegau. Licencia CC 2.0

No espere un sonido espectacular. La locomotora es diesel y el ruido es infernal.

El flaco del trombón pasa la gorra. Pago el espectáculo y me preparo para el descenso. Un florista con ojos rojos y sonrisa radiante me alcanza la bici. Mientras pedaleo, el tren todavía está parado y desde un vagón lejano escucho Cuando los santos vienen marchando.
Los dejo con Louis

Consumo III Paradoja.

Hace un tiempo, buscaba  material para una reflexión de mi viejo sobre el silbido en España. Luego de ver  Martín H notó que era cierto: en España no se silba por la calle. Y llegué al blog de Trinity, una madrileña que hablaba justo de eso.  Pero  de lo que hoy quiero  hablar,  es de esto. (Mentiras, no hablaré nada). Trinity fotografió la  pintada y le pedí permiso para reproducirla.

(Si pinchas la foto entrarás en su blog)

Puede ver consumo I y Consumo II 

Hay que estimular el consumo interno, incrementar la capacidad de consumo y eso mejorará la calidad de vida. ¿Notó que el remedio es parte de la enfermedad?… Paradoja