La mirada de los otros IX (Malvinas. Tortas fritas de polenta)

Si Usté es de visitar  el blog, habrá notado que para mi, la historieta no es un género menor. En esta oportunidad quiero referirme a la obra de Bayúgar/Martinelli publicada en la Revista Fierro nº 78 de abril de 2013.

Ahí se dan dos hechos novedosos: que yo sepa, es la primera vez que la  revista le dedica un número entero a una sola historieta.

La obra en cuestión es el resultado final de un trabajo de investigación exhaustivo, que supuso muchas  entrevistas, viajes, bocetos, llamados tefónicos.  Una tarea de  dos años y medio que culmina en una revista con 74 carillas. Entre cuadritos y globitos se  cuenta la historia de un veterano de la guerra de Malvinas: Ariel Martinelli.

https://docs.google.com/uc?id=0BzdaJiLk7hhwTkpudnVSTXlVNkk&export=download

Fierro nº 78. Abril 2013


Puede bajársela en pdf aquí

La historieta se transforma en un género nuevo: es una entrevista longitudinal (una serie de entrevistas a lo largo del tiempo a la misma persona), combinada con entrevistas a otras fuentes, dibujada a la manera de historieta. Es un relato en primera persona que tiene al artista como médium. Es un documento histórico artístico… Es inclasificable, y ahí radica su segunda originalidad.

Adolfo Bayúgar había leído Maus, de Art Spiegelman, en la que se cuenta la historia del padre de Spiegelman, un judío polaco en la segunda Guerra Mundial.  Bayúgar quería escribir su Maus pero con la guerra de  Malvinas.

Y lo logra con creces. En su Maus sudaca no hay gatos alemanes  y ratones judíos.  Acá los malos están tanto en el mismo bando, como en el contrario y en la Casa Rosada. Es una mirada sin bronce; con superiores que se rajan y comandos que mueren antes de disparar el primer tiro.

En Tortas fritas de polenta  aparecen la ingenuidad, el horror, la inconsciencia,  la suciedad, el ruido, el fuego, la risa, la muerte, el miedo, el hambre, el frío, la ropa meada, la amistad, el egoísmo.

Tortas fritas de polenta es la guerra de Malvinas, con la mirada y la voz de un protagonista, Ariel Martinelli, y el arte de Adolfo Bayúgar. ¡Qué los re-parió!

Otro tema, -que es el mismo tema-

El domingo, mientras pintaba la pared con un blanco que encontré de oferta (látex interior  mate, los veinte litros a doscientos pesos),  escuchaba en  la radio el programa Por una misma calle, conducido por el rabino Daniel Goldman y el sacerdote católico Domingo Bresci. Estaba invitado  Rodolfo Braceli.

En un momento determinado, Braceli lee el poema de su último  libro: En qué creen los que si creen.

El poema me hizo lagrimear y putear, porque me quedé congelado escuchando mientras que de la brocha caían  gotones blancos -de latex interior mate de oferta- sobre el piso cerámico rojo.  Putear…¿Por las manchas?… No. Lo de lagrimear ya comprenderá. Buscando lo encontré en el blog del programa

Editado la parte del poema

La cruz del sur

–De espalda, de cara a todo el cielo, aquí estoy:
me han crucificado en el suelo de la tierra, mamá.
Y tengo frío, tanto frío.
Hambre no me queda, estoy anegado de miedo, mamá.
Qué oscura es la noche, esta noche:
sin lucero sin una estrella sin nada de luna.
Si mañana es como hoy, no me despiertes, mamá.
Y cóseme los párpados.

¿Estás? ¿Estás ahí?
Nada, no me responde tu aliento.
Pobrecita mamá, pronto te dirán madre.
Ay, madre, madre, ¿por qué me has abandonado?

–Hijo, hijito, ya vuelvo. He salido a buscar a la patria.
–No vayas, madre, no vayas: a la patria se la han robado.
–Los ladrones, hijo, ¿quiénes son?
–Son ellos, madre: los que miran el desfile desde el palco.
Los biencomidos los bien abrigados los bien seguros los mal nacidos.
Los que nunca se rozaron con el honor.
Los que eructan el grito sagrado.
Ellos, mamá, los siempre ilesos.

((Al estaqueado, contra la tierra tan crucificado,
ahora el cielo lo mira desde muy arriba. Pero no baja.
Lo escucha, pero no suelta palabra.
Se queda en el cielo, el cielo.
¿Indiferente o estupefacto?
¿Aterrado, acielado?
Dios se tapa la cara se tapa la mirada se tapa el horror.
Diosmío, gime Dios.))

(Silencio y sur. Y cruz del sur. Y cruz en el sur.
La escandalosa impunidad de la nieve.
Damas y caballeros, aquí no ha pasado nada. Como siempre.)

–Madre, madre, ¿por qué me has abandonado?
–Hijo, hijito, he salido a buscar a la patria.
–Te dije que no fueras, madre, a la patria se la han robado.
–Encontraré a la patria robada, hijito.
–Vuelve, madre, vuelve…
Pero si mañana es como este 25 de mayo de 1982, no me despiertes.
Y cóseme los párpados.

Ariel Martinelli dice que en su compañía  no vio casos de soldados estaqueados por sus superiores, pero con la ayuda de Bayúgar, a propósito de  las estrellas y su madre  cuenta:

Ya para ese entonces yo quería que todo terminara de cualquier manera. Incluso que me mataran. Estaba muy agotado, entonces me tiraba al suelo boca arriba a mirar las estrellas, en pleno bombardeo, con ruidos y gritos alrededor… y yo no le daba bola, pensaba en mi vieja, en mi casa, en sus milanesas Esperaba morir dignamente y pensando en cosas lindas, buscaba,aunque no soy muy creyente, acercarme a Dios, a través de esas estrellas…

PD: Después de publicado el post, descubro este artículo: la entrevista a Adolfo Bayúgar referida a la manera en que escribió/dibujó Tortas Fritas de Polenta

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Un pensamiento en “La mirada de los otros IX (Malvinas. Tortas fritas de polenta)

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