Economía Social IV. El amor y el espanto.

La última vez de Economía Social nos quedamos con la solidaridad y el cristianismo. Insisto porque el componente solidario asociado al amor al prójimo empioja todo.
Se podría mencionar la reciprocidad como concepto y práctica entre grupos humanos, pero hoy agarraré por otros barrios.
En los post de Economía viejos, definí a los factores económicos o fuerzas productivas:
Fuerza de trabajo, medios materiales, tecnología (en el sentido de saber hacer o background), financiación, gestión (en el sentido de sistema para tomar decisiones).
Luis Razeto, toma un sexto factor en consideración económica: el factor C. Y le pone C por: compañerismo comunión, compartir, comunidad, compromiso, carisma, colectivo. Es solidaridad convertida en fuerza productiva.  El factor C . (Pinche y se lee la desgrabación de una charla de Luis Razeto con pequeños productores en Barquisimeto, en 1997)

Tranquilamente le podría haber puesto C por Cristianismo, que es uno de los lugares de donde abreva. (Y no lo digo desacreditándolo)
Después le haré mis observaciones renegadas. Sigo con Razeto. El tipo caracteriza a distintas economías  basándose en pares de factores económicos:
La economía capitalista se basa (siguiendo a Razeto) en el par Financiación/Medios materiales. No es que los  demás factores no cuenten, sino que es el par preponderante.

Una economía centralista basada en el par Tecnología/Gestión.


Una economía de la solidaridad basada en Fuerza de trabajo/factor C.
Y allí está la definición: la economía de la solidaridad tiene como componentes definitorios a la fuerza de trabajo y al factor C.

Es de una simetría tal que da lástima criticar.

En estas ideas, el Estado a diferencia del Rey Midas, caga todo lo toca. Una idea que cala hondo en muchas organizaciones de base que se constituyeron  a partir de los huecos que fue dejando la ruptura del Estado de Bienestar. También alimentado por las ideas neoliberales difundidas a partir del Consenso de Washington: estatal como lento, corrupto, dirigido, ineficiente, intervencionista. En el paradigma de la autogestión, el Estado sobra. Y no digo que no haya responsabilidad en el mismo Estado en la construcción de este imaginario.

La  privatización de lo estatal/público en manos de fundaciones y mal llamadas ONG’s (Cáritas, por poner un ejemplo: digo mal llamadas no gubernamentales, porque en tanto el Estado delega fondos y recursos económicos para que hagan lo que le corresponde al Estado, entonces son organizaciones que gobiernan).

Volvamos a la solidaridad, o mejor dicho, al Factor C de Razeto.

No niego que la solidaridad pueda ser un factor económico. Razeto ve a la solidaridad como una práctica habitual de los pobres. Yo no idealizo a la pobreza.
Muchas empresas capitalistas lo entienden de manera instrumental: “porfi, pasame una cuarto de libra y queso”, y se transforman en empleado del mes.

El Toyotismo y en general la producción postfordista pone a la camaradería y la solidaridad como factor al servicio de la productividad. Mirando pa juera de la empresa, también hay solidaridad. Allí surgen  los matrimonios por conveniencia, o unión transitoria de empresas.

En lo que coincido es en la centralidad del factor fuerza de trabajo. La economía social tendrá al trabajo como eje vertebrador.

No es la civilización del amor, y la economía de la solidaridad lo que estoy imaginando como el fundamento de una economía social. ¿Y el rol del Estado en al Economía Social?… Otro día.

Si,  la economía social es solidaria. Ya veremos cómo.

 Ya lo dijo el viejo en su poema a Buenos Aires

Antes, yo te buscaba en tus confines
Que lindan con la tarde y la llanura
Y en la verja que guarda una frescura
Antigua de cedrones y jazmines.
En la memoria de Palermo estabas,
En su mitología de un pasado
De baraja y puñal y en el dorado
Bronce de las inútiles aldabas,
Con su mano y sortija. Te sentía
En los patios del Sur y en la creciente
Sombra que desdibuja lentamente
Su larga recta, al declinar el día.
Ahora estás en mí. Eres mi vaga
Suerte, esas cosas que la muerte apaga.
Buenos Aires
Y la ciudad, ahora, es como un plano
De mis humillaciones y fracasos;
Desde esa puerta he visto los ocasos
Y ante ese mármol he aguardado en vano.
Aquí el incierto ayer y el hoy distinto
Me han deparado los comunes casos
De toda suerte humana; aquí mis pasos
Urden su incalculable laberinto.
Aquí la tarde cenicienta espera
El fruto que le debe la mañana;
Aquí mi sombra en la no menos vana
Sombra final se perderá, ligera.
No nos une el amor sino el espanto;
Será por eso que la quiero tanto.

Jorge Luis Borges.

La naturaleza del lazo social.

Si el espanto le suena mal, pongamosle … a ver…

¿la internecesariedad?… Mnnnn…. ¿La complementariedad?…  Por ahí vamos. Y bueno… también el amor si usté quiere, qué caranchos!

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