Llueve II

Caminar bajo la lluvia. Algo que ha perdido su romanticismo. Solo se disfruta cuando uno no está apurado y no se tiene que soportar ropa mojada por largos períodos (o sea: nunca)
Pero si Ud a pesar de todo, tiene que caminar bajo la lluvia por La Plata, hágalo sin paraguas, porque hay un duende que se aparece en cualquier esquina y se morfa (come) a los caminantes que usan paraguas. Ahora que lo pienso, solo se come a las pelirrojas con paraguas.

Vi una que pasó. Cayó enredada en un tentáculo. El duende   la engulló y comenzó a masticarla con unos dientes grandes  como los de  Jacques Brel.

Después eructó y se puso a cantar Ne me quitte pas. (si pincha, la escucha en Youtube)

Y un poquito después… cantó la marcha peronista en un alemán trucho.

Foto: El Sudaca Renegau. Licencia CC 2.0 La Plata. Mural de Gurí.

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