Nestor

La foto es mía (Tuya, porque tiene licencia CC 2.0), el dibujo es de Brocha y los derechos le pertenecen.  Le afané el dibujo y el texto. Todito el post.

Ceméntele directamente en su blog.

Foto: El Sudaca Renegau. Licencia CC 2.0 Bariloche 2012

*

Ilustración: Brocha. Los derechos le pertenecen. Pinche y lo verá en el contexto original

Esta ilustración está acompañada de un texto de su autor:

 

23/10/12

“Afectos”

EL 27 de octubre del año 2010, descubrí que sería Kirchnerista para toda mi vida.
Por seguimiento y simpatía, lo venía sospechando desde hacía un tiempo.
Hasta la llegada de Néstor, para mí la política no podía cambiar nada.
 El poder era solamente económico y los presidentes, objetos de adorno.
 Ningún candidato me importaba demasiado.
Había impugnado votos muchas veces, diseñando las boletas de turno con mis dibujos.
Cuando estaba un poquito más optimista, casi imposible en la fiesta Menemista, votaba a algún partido de izquierda pero sin involucrarme demasiado.
Pero ese 27, al enterarme de la noticia de la muerte física de Néstor, lo supe.
Decir que uno es Kirchnerista, no es estar de acuerdo con un gobierno.
Decir que uno es kirchnerista es más que eso.
Es reconocer que alguien, en alguna de nuestras habitaciones interiores, ocupa  una dimensión afectiva.
 Además de pasar por la cabeza, un caballo poderoso empieza a cabalgarnos  en las sístoles y diástoles de nuestros días.
Aquel 27 de octubre, quise decirme  algo en un dibujo.
Los dibujantes, solemos entender mejor el mundo con un lápiz en la mano.
Ahora que la veo a la distancia, la ilustración fue premonitoria.
Las últimas preocupaciones domésticas de Cristina, trataban a Néstor como si saliera a dar una vuelta.
Cuando le pide que no se resfríe y lleve paraguas, habla de alguien  que a lo sumo, se va de paseo por un tiempo a otro lugar, pero con sus costumbres cotidianas.
El dibujo no se equivocó.
En los sueños de muchos pibes, frente al pánico de algunos que se oponen como sea, a que los muchachos de 16 años puedan votar, está la demostración elocuente.
 Y en la respiración de un pueblo, que también se vuelve joven por prepotencia  de esperanza, se comprueba una vez más,  que hay un tipo de viajero elegido por él para la eternidad, que completa su nacimiento definitivo, justo cuando algunos caminantes distraídos  creen que se está muriendo.
Gracias Brocha. Perdón por el afano.

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