La economía II (El Homo económicus)

“En economía no hay nada misterioso ni inaccesible al entendimiento del hombre de la calle. Si hay un misterio, reside él en el oculto propósito que puede perseguir el economista y que no es otro que la disimulación del interés concreto a que se sirve.” Arturo Jauretche

Para leer lo que sigue es imprescindible que vea los siete puntos del trato que debe firmar. Si no está de acuerdo, no avance.

Pinchando llega a los siete puntos del trato

Hubo un tiempo en que en que la economía y la política estaban enchamigadas. Eso ocurrió en la Uropa de los cĺasicos (Smith y Ricardo).

(no pude encontrar al autor de esta ilustración genial. Si sabe de él, chifle)

El soberano la disponía como  herramienta para garantizar la riqueza de las naciones y sus ciudadanos.
En los principios de la economía política, (la época clásica), el modelo para pensar el mundo lo daban las ciencias naturales, la fisiología, la astronomía, la física newtoniana.

La idea era que el mundo estaba gobernado por leyes. Como digo mundo, también digo  las  relaciones humanas.

Las leyes gobernando a los astros, al mundo y  a los intercambios humanos. Los chabones  ven una  tendencia natural al intercambio. y son  interpretados  casi como el movimientos de astros. Y el mercado como el espacio-ámbito para la realización de esos movimientos que bien podían estudiarse con las herramientas de la física.

collage de Federico Hurtado. Pinche e irá a su blog

Un cacho antes que el Ricky y Smith  ( una especie de Starsky & Hutch de la economía clásica. No, joda… no eran amigos), los fisiócratas (Por ejemplo, el médico Quesnay ) ven en la fisiología el modelo para entender   los flujos de mercancías que dan vida al cuerpo social.

Starsky and Hutch

Hobbes hablará de una naturaleza humana del hombre como lobo del hombre y el Estado como un freno al instinto predador. Rousseau, explicará a la sociedad como un contrato conveniente, y al Estado como una necesidad para mediar. El contrato tendrá en letras grandes que se le concede al Estado el monopolio físico de la violencia.

Los neoclásicos (póngale Marshal, Pareto, y más nenes) también ven una tendencia natural para el intercambio,  fundada en la naturaleza humana: el hombre como  homo económicus. La lógica es la siguiente: las necesidades son muchísimas, casi infinitas, pero los recursos son escasos. Ya desde los pensadores iluministas, como Condorcet, cuando hablan de recursos escasos no están pensando en la naturaleza.   El agua, el aire, no son bienes económicos, en tanto son considerados infinitos, como infinita es la posibilidad del progreso, ligada al crecimiento. (En otras entradas, veremos las ideas de crecimiento económico y desarrollo como instancias diferenciales y el papel de los recursos naturales)

¿Tonce?….Tonce la economía para estos es eso… hacer rendir los recursos (bienes económicos), tomar decisiones racionales. Y ese instinto es natural. El hombre como una máquina de calcular, de hacer rendir racionalmente los recursos. y a su vez la base de una ciencia. La economía. Y siendo así, biológico-natural, es propio de todo tiempo y lugar.

Le económico como anterior y exterior a las relaciones, puesto que pertenece al orden natural.

Recordaba a Carlos Saúl (me agarro un huevo) cuando  dijo que “pobres hubo siempre”… como si fueran un fenómeno a-histórico de la naturaleza.

Los neoclásicos retoman la idea de escasez, pero ya deliberadamente como fuente del valor. Acá estamos en un terreno más conocido: la economía y la política se separan. Otro día volveremos sobre el tema: teoría del valor en los clásicos,  en los neoclásicos la teoría aditiva, valor decreciente, valor marginal, el mercado.  Estas ideotas importan, porque se arrastran a los keynesianos, neokeynesianos y hasta hoy, y son estos tipejos,  les economistas lobbystas del capital, los que planifican la vida cotidiana de millones.

Los estados europeos conquistaban el mundo (Asia, África, América). Tenían necesidad de entender a los pueblos. Entenderlos para dominarlos eficazmente. Ahí estará la antropología al servicio de los intereses imperiales/coloniales. ¿Por qué traigo esto?… ¡Por la economía, maestro!….

¿Cómo hacen los pueblos primitivos para hacer economía… es decir, para administrar recursos escasos entre numerosas necesidades?… (estamos usando provisionalmente  la definición neo-clásica de economía y si no sos europeo, sos primitivo. Sabelo.).

Y ahí comienza una pelea teórico ideológica: ¿Las categorías para pensar el mundo europeo sirven para el resto del mundo?…. ¿El hombre es realmente un Homo Económicus?…¿Es esta una categoría universal?…. (qué es uno de los lugares a donde quiero llegar) Esta discusión separa a los formalistas de los sustantivista. Y me servirá para mentar a Polanyi, el tigre sustantivista de los intercambios.

Se la dejo picando… Otro día seguimos. 🙂

Como cierre de hoy, una reflexión de un negro peroncho y sudaca en relación a los intentos racionalistas de explicar al hombre.  Hoy nos tocó el  homo económicus.

“Serán buenos los cálculos y los teoremas inexpugnables, si es que se  aplican a rombos, ángulos y cubos. Pero empiezan a fallar cuando se trata  de personas.
Y a lo mejor esto constituye la mas grande virtud del hombre, su toque  divino. El ultimo de los atorrantes de Flores es mas interesante que una  estrella, solamente porque su comportamiento no es previsible.
Nada de esto significa que debamos renunciar a la ciencia y su arsenal.
Que se sigan inventando licuadoras y tónicos contra el catarro. Dos  mas dos son cuatro. Los Refutadores de Leyendas tienen razón. Pero nada  mas que eso: razón.
A mi no me alcanza.”

Alejandro Dolina. Crónicas del Ángel Gris. Fragmento de La ciencia en el Barrio de Flores

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