Juancito

Un día Juancito, que vivía en Ankara fue a comprar carne. Su madre lo mandó con las monedas justas. El carnicero lo conocía de siempre, eran clientes. Si bien Juancito y su familia eran armenios, estaba todo bien con los vecinos.
Pero esa mañana el pibito notó una mirada osca. El carnicero lo escudriñó desafiante. Escuchó y dijo: -acá tenés la carne, perro cristiano-, y la arrojó al piso.
Súbitamente la relación con los armenios en Ankara se volvió hostil. Ya nadie vino a comprar el anís turco que vendían.
Una noche patearon la puerta y se llevaron a su padre. La mamá estaba desesperada. Sus hermanos hablaban de cosas que no entendió. Dos días después vinieron por ellos. A patadas y golpes los condujeron a un tren, que estaba lleno de armenios. Juancito recuerda el olor ácido que larga el miedo. Se escuchaban llantos y rezos.
El tiempo era eterno. Cuando el tren se enfiló por un valle arbolado, la madre tanteó la ventana. Milagrosamente la pudo abrir. Pidió a sus hijos que se aferren a su pollera. Apretó fuerte entre sus brazos al más pequeño y saltaron del tren. La madre gritó que corrieran sin mirar para atrás. No se escuchaban tiros, ni gritos, solo la brisa en la cara y el martillazo rítmico del corazón que rebotaba en las sienes.
No sabe cuanto corrieron, pero poco a poco comenzaron a ver casas. La madre reconoció la de un cliente turco del anís. Golpeó la puerta desesperada. El tipo abrió y sin preguntar nada los hizo pasar. Les dio agua, y un gran pan. Cuando se repusieron, los condujo a un sótano, que fue su casa por meses.
Allí hubo oscuridad. Cada tanto se abría la puerta trampa y entraba luz, con algo de comida y agua. Solo recuerda de ese período el sonido ensordecedor del silencio. Tanto que al enfermarse, quedó sordo.
Finalmente, el hermano mayor decidió salir y buscar ayuda para escapar de Ankara.
Lo que sigue…
Juncito, el niño armenio de Ankara era mi abuelo, el padre de mi padre. Más de un  millon corrieron la suerte de su padre.

Parte 1:

Parte 2:

Parte 3:

Parte 4:

Sigue acá Lucía toma este texto sobre mi abuelo y lo transforma en narración oral. El video de su relato está en Youtube.

Anuncios

3 pensamientos en “Juancito

  1. Gracias Nacho!!
    Me gustaría algún día poder contar la historia de Juancito.
    Cuánto dolor en esta Tierra que elegimos para vivir!!!

  2. Dios mío. Estas historias no por conocidas se vuelven menos horrendas. Yo trabajé en una institución que daba charlas sobre genocidios. Acá hay muchos turcos. Muy fuerte escuchar cómo están adoctrinados algunos chicos de origen turco.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s