Nosotros, los normales

Iván tenía seis años. Volvíamos caminado de su terapia de integración sensorial. El quería una coca cola. Le dije que si, pero que espere a que encontremos un kiosco. La espera mata al hombre, a la mujer, y al niño autista.

Justo cuando pasábamos frente a la puerta de una casa, sale una señora anciana. Ivan la toma de la mano con naturalidad. La mujer accede gentilmente.

Me avergüenzo. Con el rabillo del ojo veo que la señora está feliz. El único incómodo soy yo. Caminamos los tres por la vereda soleada en silencio, unidos de la mano durante una cuadra.

Por fin (para mi) aparece un kiosco y rompo la magia. Cruzamos la calle y la anciana sigue caminando.

La palabra discapacidad se emplea mal. Quién sabe cuánto hacía que nadie tocaba a esa mujer.

La foto la pone usted con su cabeza

La canción que sigue no se relaciona en nada… o si. Cuando recuerdo esto, nos veo a los  tres caminando y casi siempre está Chet en la banda sonora.

Chet… todo tuyo.

(Había vuelto de Europa, luego de la cárcel por tráfico de drogas y problemas con la heroína. Se había cagado a piñas y  la trifulca lo dejó con menos dientes. Igual se las arreglaba bien con la trompeta y con su voz suave)

Una y otra vez…

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8 pensamientos en “Nosotros, los normales

    • Gracias Nigger. Me metí allí. Se ve que está güeno. El punto es que no tengo féisbuc, ni creo que tenga durante el siglo XXI. En ese pude entrar, porque se ve que lo ha configurado para que sea público. No puedo comentar porque no soy del clú. Ya sabe la máxima de Groucho…”jamás pertenecería a un Club que acepte entre sus miembros a alguien como yo”.

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  1. Hay una anédota que Dolina atribuye a Bernard Shaw . En ella el oculista le había dicho que su vista era normal y que por eso no le interesaba, a lo que Shaw había preguntado si quería decir que su vista era como la de todos. El tipo le contestó que no, que muy pocas personas tienen una vista normal, que la mayoría tiene algún defecto que necesita correción. Ser normal en esa definición era algo excepcional (y también carente de interés porque no podía hacer nada con su caso).

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      • Gracias Luis. A veces las palabras sobran. No se preocupe que le salió perfecto: me llegó su energía. Un abrazo.

        Repecto del troll, no se caliente. Es un provocador que se alimenta de odio. La indiferencia mata al troll.

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