¡No existís!. La voluntad de ser

“No existís”. Esa es una expresión para desvalorizar. Se usa por este lugar del mundo, desde hace unos pocos años. Es la negación ontológica por excelencia.

Tener, viene siendo la condición necesaria para ser.  Si para ser hay que tener, y hay crisis de consumo, entonces comienza a haber una crisis del ser. No podes tener,  no sos.

Si no se puede tener entonces hay que parecer. Hay que simular que se tiene para poder ser. El significante “careta”, o “ser careta”, se refiere a este caso. La película  Dos hermanos, dirigida por Daniel Burman y protagonizada por Antonio Gasalla y  Graciela Borges, da cuenta de esa situación.

Hay una novela de Italo Calvino, El Caballero inexistente, de 1959. Allí, hay un caballero de Carlomagno, un tal Agilulfo Emo Bertrandino de los Guildivernos y de los Otros de Corbentraz y Sura (Agiulfo, pa los amigos).

Carlomagno pasa revista. Agiulfo se presenta pero no levanta su yelmo. Es una irreverencia.  Carlomagno le pide explicaciones. Agiulfo las da. Le cuenta que no existe. Levanta el yelmo. No hay nada adentro de la armadura.

Agiulfo existe a base de la voluntad. No es  la voluntad de poder de Friedrich Nietzsche. Es la voluntad  de ser.  Agiulfo existe. Tiene conciencia de si,”pero no existe”.

Luego Carlomagno le asignará un escudero. Gurdulú.

Gurdulú es una especie de Zelig grotesco. Existe mimetizándose con su entorno. No tiene conciencia. No tiene voluntad de existencia. Existe pero “no existe”. Solo quiere comer y cojer. Acciones que a Agiulfo le están vedadas. Bueno…maomeno. Le hace tener un orgasmo a una mina como nadie lo hizo antes, usando su órgano sexual posible: sus palabras.

Las interpretaciones sobre el mensaje de esta novela son heterogéneos. El contexto de su escritura es la guerra fría y se trasunta un  cierto malestar y pesimismo sobre lo que observa.

Una existencia rodeada de cáscaras: la cultura de la simulación. Varias capas separan la existencia. A veces armaduras con formas de auto, avatares de Facebook,  yelmos de botox,  petos de Lacoste o de siliconas. ¿Y abajo?…

Calvino… ¡Qué te parió! 🙂

Si pincha, irá al sitio de donde lo saqué, de paso se lee un buen texto. Pero también lo robó: fue de aquí

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2 pensamientos en “¡No existís!. La voluntad de ser

  1. Impresionante.
    La idea de las capas (como una cebolla) me remite invariablemente a la idea de Pirandello según la cual detrás de las diferentes capas no hay nada. Lo real son las máscaras.

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