La vida en la pantalla I -amigos son los huevos-

Las relaciones en el ciberespacio son muy particulares. Permiten el lazo social prescindiendo del soporte físico del yo: el cuerpo. El ciberyó anda por  ahí, poco controlado por el superyó. ¡Rescatate, chabón!

Allí (en el ciberespacio) Ud. puede inventarse una personalidad a la medida de sus deseos. Ser como le gustaría o como le gustaría que los demás lo imaginen. Pulimos cachos vergonzantes, excrecencias egoístas, berrugas derechosas. Si la cosa va con foto, elegimos una sonriendo, lo más flacos posibles. Esa especie de Frankenstein que la compu le permite armar o el avatar que elije como emblema identitario, hace que Ud. establezca con el aparato una relación que no es como la que se establecía en la modernidad con los objetos.

Si antes no sabía cómo funcionaba el teléfono, ahora, lo que está bajo la interfaz gráfica de su compu le es todavía más ajeno. Hay una opacidad que no le impide para nada usarla.

Se establece con el objeto máquina de internet una relación de otro orden. Eso lo explica Sherry Turkle en La vida en la pantalla. El objeto es una máquina íntima que le permite desarrollar  un  yo  múltiple y fluido.

La compu (o el teléfono celular móvil con internet o el Iphone. -esto lo agrego yo, porque en 1995, cuando lo escribió, no era posible-) no es como el cepillo de dientes: es su puerta de vinculación a un mundo virtual, al que escapa del analógico, pedestre y opresivo. Es una sofisticación de lo previsto por Marx en el fetichismo de la mercancía.

¿Pero qué  tipo de relaciones establece con este objeto íntimo?

Ni siquiera las que describía Zigmun Bauman en Modernidad Líquida, o en Amor Líquido. No es un tach and go. Algunas  veces funciona como chamuyo previo a una relación analógica, pero la mayoría de las veces el vínculo sigue desvinculado del cuerpo. En la red puede encontrarse con compañeros de la primaria, de la secundaria, con su tía de Europa, con su primer novia, con mondongo22 y con x4hemorragianasal. Pero no sea cosa de encontrarse físicamente. Tach an go sin tach.

Su uso en las revueltas populares está comenzando a ser estudiado. (Están las lecturas conspirativas de las manipulaciones de la CIA en las revoluciones de colores) . Los usos de los globalifóbicos, indignados, estudiantes, etc. Faltan miradas y estudios serios sobre  el hecho que está aconteciendo y la herramienta de vinculación/desvinculación que es Internet. En antropología  hay mesas sobre cibercultura hace rato, pero me aburren. En este post no me refiero a la utilidad/utilización de las redes sociales ni de internet mismo, sino a la construcción de la identidad/subjetividad en dichas mediaciones. Tal vez lo más serio hasta ahora que he leído sea lo de Bauman cuando define a las comunidades percha: (un traje que me pongo y me saco sin mayor compromiso, unido por un instante con el otro, pero que no va más allá de un recital de rock, el escrache a un pedófilo o un grupo yahoo). ¿Qué son los círculos de Google+ (red social de Google) o los aspectos de la red social Diáspora?… La manera en que se agrupan los contactos (amigos de Facebook). Una manera de clasificar las relaciones virtuales, agruparlas para seleccionar la manera y los temas en que nos conectamos. ¿Amigos?…. ¡Amigos son los huevos!

Sherry Turkle se pregunta y yo me sumo. :”(Internet) en su realidad virtual nos (permite) autocrearnos. ¿Qué tipos de personajes interpretamos?… (…) ¿Los experimentamos como un yo ampliado o como separados del yo?…¿Aprendemos de nuestros personajes virtuales?…¿Por qué estamos haciendo esto?…¿Es un juego superficial, una pérdida de tiempo?…¿Es una expresión de una crisis de identidad como la que tradicionalmente asociamos con la adolescencia?… ¿O estamos viendo la lenta emergencia de un estilo de pensamiento sobre la mente, más nuevo, más múltiple?…”

Ella se inclina por esta última posibilidad. No leí su último libro: Lecture about Alone Togethe. de 2011. Quién sabe dónde anda ahora su postura. Humildemente, desde aquí, yo pienso:  En el hemisferio sur ha comenzado la primavera. (Si está en el de arriba, también funcionará) Apague su compu. Encuéntrese de verdad con humanos. Le advierto, por si no lo recuerda: tienen olores, sabores, texturas. No desaparecen con doble-click. Si tiene pareja busque su boca. Si no tiene, salga a la calle. Hay un montón de gente que está como usted, tratando de encontrarse, de tocar  un cuerpo en vez de una tecla.

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4 pensamientos en “La vida en la pantalla I -amigos son los huevos-

  1. Estimado Sudaca. Me gusta tu comentario sobre la sustracción del cuerpo ( propio y del otro) en las cyberrelaciones de la postmodernidad ( ya sé que no son tus palabras pero creo que se podría subtitular así a este asunto de los huevos).Y ya que el post tiene un I romano agregado, me hace pensar que habrá un, por lo menos, II. Me gustaría que en esa segunda parte ( e incluso III), hicieras un comentario que, más allá de lo descriptivo, apuntara a lo explicativo, es decir, tu interpretación de ese fenómeno tan característico de nuestro tiempo.Aunque en el hemisferio norte, donde vivo, es otoño, igual seguiré tu consejo: saldré a la calle a encontrarme con los otros ( mejor dicho, con las otras) y les diré cosas bonitas. Pero es que no solo nos ha esclavizado la técnica ( Heidegger dixit) sino que moderneces tales como el feminismo, me harán correr el riesgo de ser acusado de acosador; el culto hipermoderno de la juventud, de “viejo verde”; y los auriculares de los walkman que los ( y las) viandantes llevan irremediablemente, no sé si dejarán escuchar mi mensaje de acercamiento córporo- espiritual. Por favor Renegau, algunas precisiones más.

  2. Ud. lo ha dicho, Sr Juan Carlos. Habrá más. Quién sabe si encontrará explicaciones o interpretaciones… recuerde que este es un blog pedorro y desquisiau. Soy un albañil que escribe y como dice Pancho muñoz, “yo no opino, ordeno mis prejuicios”

  3. Todo eso que escribió es verdad y también lo contrario. No es un traje (aunque es un traje) porque cuando apago la pc el trayecto del otro por mi subjetividad dejò marca. Yo tengo blog hace 3 años y medio y participo en un lista en la web hace cuatro. Podría hacer una lista interminable de cosas muy mias que aprendí o mejor dicho aprehendí por tratar con esas personas que están atrás de la maquina.
    Logico, no hay que reemplace un abrazo real, pero si le digo que alguna vez me han consolado le juro que no miento. En cuanto al personaje que armè es mas parecido a mi misma que el que anda por acà. Y no, no soy transexual, son las malas lenguas.

  4. Ta bien. Luego de este intercambio de pareceres. ¿Ud podría seguir sosteniendo que la vida comienza cuando se apaga la pantalla?…
    Me resulta extraño un intercambio de palabras a partir de algo escrito en 2012, retrucado en en el 2010 y quierovalecuatrado en el 2012. Las coordenadas espaciales y temporales se han roto y ya no estoy seguro de nada. 🙂

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