El circo pobre de Villa Rica

A una cuadra de casa hay un gran potrero  en el que habitualmente pastan caballos. Cada tanto se instala un circo. En la época en que se permitían animales, los elefantes les disputaban la comida.

El circo es un espectáculo singular. No me refiero solo  a lo que ocurre en su interior durante la función.

Para comprar carne y leche, debo pasar por la vereda del  costado y tengo acceso visual a la trastienda. Muchas veces deseo fotografiar, pero eso sería una intromisión irrespetuosa. Por suerte existió  Pablo.

Las camionetas y las casillas se acomodan en círculo para generar intimidad, como lo hacían las carretas de los colonos del oeste norteamericano frente a un ataque sioux. Pero el predio no es muy grande y puedo ver a la troup almorzando,  madres amamantando,  hijos aprendices de equilibristas y partidos de fútbol.

Frente al circo, cruzando el Camino General Belgrano, hay una serie de negocios pequeños. Es posible intercambiar palabras con un payaso en la cola de la caja del chino, que no siempre está totalmente despintado.

Foto: Bruce Davidson, 1958. Payaso y tienda de circo. (Lo hallé en el blog de Juan. Pinche e irá)

Foto: Bruce Davidson, 1958. Payaso y tienda de circo. (Lo hallé en el blog de Juan. Pinche e irá)

Se anuncian con parlantes saturados en vehículos sobrevivientes a varias batallas. Algunas veces contratan avionetas  que perturban a los perros y las calandrias.

En las  funciones todos hacen todo. Los equilibristas primero se ocuparon de la boletería. La contorsionista te ofrece panchos. El vendedor de palomitas de maíz debe correr a transpirar dento de un Barney.

Cuando el circo se va, nos sumergimos en un mundo chato, paradójicamente,  sin enanos.

The circus leaving town - El circo saliendo del pueblo; Puerto Díaz, Chontales, Nicaragua

El circo saliendo del pueblo: Foto Lon&Queta Licencia CC 2.0

Regalito: El trapecista del circo pobre de Fernando Olavarría Gabler. Licencia CC 2.0

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2 pensamientos en “El circo pobre de Villa Rica

  1. Cerca de mi casa tambien hay unos terrenos del ferrocarril en los que año a año se instala un circo de las mismas caracteristicas del que describis,hasta podria ser el mismo.Tengo una anecdota que encierra un amarguisimo humor negro. Alla por el 2002,cuando el gris de lo economico teñia los barrios ,se instala el circo con sus colores de siempre aunque mas tristes que de costumbre,en esa epoca el circo aun tenia animales dentro de los numeros que presentaba ,creo que habia algun leon y un tigre bastante desflecado que podian verse ir y venir en sus carromatos jaula desde la calle y seguramente algun mas.El cuento viene por el lado de estos pobres bichos, cuando los dueños del circo debieron poner frente a la entrada de la carpa un gran cartel escrito no muy prolijamente con trazo de pincel que decia brutalmente:”Vecinos,no compramos ni perros ni gato ,por favor no insistan” .Todos los dias iba gente a ofrecerles animalitos pensando que iban a lograr unos pesos a cambio de alimento en pie para las fieras.Una pinturita de aquellos tristes años.Y hablando de pintura Fernando Botero tambien se ocupo mucho del mundo del circo.
    Abrazo Sudaca.

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