Shoklender, “To be, or not to be”

Imagino que esta entrada generará rechazos. Va igual.

Lo que escribo  -en general- está motivado por imágenes o recuerdos. Por insondables mecanismos de asociación se transforman en chamuyo en este blog. En este caso, hubo una ilustración del Tomi . Él, no se refería a este tema, así que si se enoja conmigo, des-responsabilice  al desmitificador argentino.

Hace unos años, leí una entrevista a Sergio Shoklender en la revista Humor. Creo que se lo hacía Mona Moncalvillo, pero puedo estar equivocado. El todavía estaba en la cárcel.

Hacía poco que Sergio había salido con permiso de la Cárcel de Devoto a dar una conferencia sobre el texto de Foucault Vigilar y Castigar. Había co-organizado el CUD (Centro Universitario de Devoto), por  convenio entre la UBA y el Servicio Penitenciario. De los presos que pasaron por el CUD, solo el 3% fueron re-incidentes.

Esa fue la última vez que salió para dar una charla. Los guardiacárceles se ensañaban con los presos que estudiaban. Terminarían siendo presos con título universitario y ellos no. La saña implicaba castigos físicos y tortura psicológica. En la entrevista Sergio contaba que sobrevivió a esos tormentos gracias a Foucault.

En Vigilar y Castigar,  Foucault comenta que “Ser” y “Estar” en español, son  verbos distintos, a diferencia del inglés ‘To be‘ usado para los dos significados.  Cuando  los guardiacárceles  le pegaban, Shoklender gritaba: -¡Yo nos soy un preso, estoy preso, pero un día dejaré de estar!. Ustedes no: ustedes son presos.-

La historia de los Shoklender puede leerla en cualquier lado. Tiene muchos condimentos: proceso militar, venta de armas, parricidio, cárcel, Hebe,  bienes inmobiliarios,  etc, etc. Hay una película argentina de 1984: Pasajeros de una pesadilla, de Fernando Ayala

En el juicio del asesinato de sus padres, tanto él como su hermano se declararon inocentes. Hay quien dice que en realidad los mató una patota del Comandante Cero      (Eduardo Emilio Massera). No se… tal vez realmente  los boletearon él y su hermano. Pero hay un discurso: un parricida no se recupera, un delincuente no se enmienda. Me niego a esas sentencias. Y el pelotudo no me ayuda en nada. Le dio de comer a la derecha: para embarrar a Filmus, a las Madres, a Cristina. Se transformó en una especie de ángel rubio infiltrado.

Su imagen causa rechazo en todos: el parricida corrupto y traidor. Hebe dijo  que tiene que pudrirse en la cárcel. Sergio Schoklender debería generarme el mismo rechazo, pero siento un inmenso dolor.  Por ella y por él. Ignoro los mecanismos cerebrales por los cuales alguien no puede zafar. Tuvo una oportunidad. Fue adoptado por Hebe. Tuvo su inmenso amor. Y no pudo. no supo.

Tal vez vuelva a la cárcel, y si se afanó la guita de los subsidios será justicia. Pero me preocupa el retruque a  Foucault: ser y estar, dos acciones  distintasserán  solamente to be  con todo lo que eso significa.

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2 pensamientos en “Shoklender, “To be, or not to be”

  1. Tampoco estoy de acuerdo con esas sentencias sobre la no- recuperación. Pero no siento “pena” por él. Aún no se lo ha juzgado ni sentenciado, pero si se dictamina que es culpable de todo lo que se lo acusa, además del “ser” y el “estar” foucoltiano, me acordaré de la “responsabilidad” sartreana. Se puede matar a los padres por varios motivos y- aunque parezca una barbaridad- a veces con razón. Pero si los matas dos veces- como bien dices, Hebe es su madre adoptiva- es mejor evitar que los vuelva a matar tres. La vida fue dura con él pero hay millones de desheredados de la tierra que hubieran querido tener la milésima parte de oportunidades que tuvo él. En España- donde vivo- hasta que un juez dictamine, no se puede nombrar como delincuente a nadie ( aunque haya confesado), es sólo un “presunto” delincuente. Así que mientras estemos en la presunción, no digo mucho más.

  2. Comparto casi todo. Tengo dolor. Algo del orden de la injusticia acontece, y no me refiero a los aspectos judiciales. Será mi condición de padre adoptivo. Sartre dijo que estamos condenados a ser libres, pero algunos fueron indultados de esa sentencia. Por otra parte, no sentir pena por un parricida traidor, no tiene ningún mérito.

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