El gran pez

Stencil en La Plata

El viejo tuvo que rajar en el 76 a España. Recién volvió de visita en democracia, pero sigue allá.

Antes de su exilio nos veíamos una vez por semana. Luego tuvimos una relación difícil. Algunos años de silencio.

Retomamos. Encontrarnos es una fiesta. Se ha transformado en el abuelo de mis hijos.

En Agosto  son sus vacaciones europeas y las pasa en Buenos Aires. Hemos inventado una tradición: una vez me toca hacer pastel de papas y otra, el trae  lehmeyún del restaurant Armenia.  Hace de padre y abuelo y yo de hijo. Un ejercicio que practicamos físicamente tres días en el año. Skype ayuda en el medio.

El viejo recordaba una expresión que su padre -armenio- le decía cada tanto cuando el era niño (algo así como biinki chucru -se escribe benim küçük ruh-.  Cuando compró los lehmeyún, aprovechó a preguntarle al empleado si sabía el significado.

El padre de mi padre murió hace muchos años. La relación entre ellos tampoco fue fácil.  Me contó lo de biinki chucru, en la cocina, mientras compartíamos unos mates y los  lehmeyún se calentaban en el horno. Me dijo con cara de niño -¡Me estaba diciendo almita mía!- .

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3 pensamientos en “El gran pez

  1. Pingback: La tierra de uno « El Sudaca Renegau

  2. Qué lindo post. Acá también hay lehmeyún (que adecuado a la fonética francesa lo escriben diferente), pero se consigue en los negocios turcos (hay muchos más turcos que armenios). En sus posts siempre se aprenden cosas.

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