Sandra. Femicidio

Caminando por el centro vi este stencil en las paredes del Ministerio de Economía de La Plata:

¿Quién es Sandra?… No la tenía de ningún lado.

Buscando un poco:

Sandra Ayala Gamboa tenía veinte años. había llegado al país a fines de 2006, con título de Enfermera y perspectivas de estudiar medicina y buscar trabajo. El 16 de febrero de 2007 salió de su casa en busca de empleo, engañada por un aviso clasificado publicado en un diario local, donde se anunciaba un trabajo para cuidar niños.

Los familiares de Sandra realizaron la denuncia de su desaparición el mismo día en que ocurrió, pero no obtuvieron respuesta por parte de la policía. Recién seis días después, su cuerpo fue encontrado en el edificio del Ministerio de Economía, en pleno centro de la ciudad. Ella  era mujer, peruana, mestiza y desocupada.

El caso de Sandra fue registrado y es tratado judicialmente como un crimen pasional.”

(Esto es un fragmento. Fue extraído de aquí.)

Su crimen sigue impune.

¿Nadie escuchó nada?…

Femicidio. (Pinche, artículo sobre debate respecto de la penalización del feminicidio). Este artículo de Mariana Carbajal vale la pena. Las paredes cuentan:

Margaret Bullen- Carmen Diez Mintegui (Coordinadoras)  ANTROPOLOGÍA, FEMINISMO Y POLÍTICA: VIOLENCIA FEMINICIDA Y DERECHOS HUMANOS DE LAS MUJERES1 http://hedatuz.euskomedia.org/5336/1/14209239.pdf

Tracy Chapman, una negra de Cleveland, antropóloga lesbiana y cantora escribió esta letra y la canta a capella. 

Behind The Wall (Detrás de la pared)

En la noche escuché un grito

Voces altas detrás de las paredes
Otra noche sin dormir para mí
No haría ningún bien en llamar
a la policía. Siempre llegan tarde
si alguna vez vienen

Y cuando llegan
dicen que no pueden interferir
con aventuras domésticas
entre un hombre y su esposa.
Y mientras caminan a la puerta
las lágrimas caen por sus ojos.

Anoche escuché un grito.
Entonces un silencio dio un escalofrío a mi alma
Recé que estaba soñando
Cuando vi a la ambulancia en el camino
y el policía dijo
-Estoy aquí para mantener la paz-
la multitud se dispersa
Creo que todos deberíamos dormir.

Shoklender, “To be, or not to be”

Imagino que esta entrada generará rechazos. Va igual.

Lo que escribo  -en general- está motivado por imágenes o recuerdos. Por insondables mecanismos de asociación se transforman en chamuyo en este blog. En este caso, hubo una ilustración del Tomi . Él, no se refería a este tema, así que si se enoja conmigo, des-responsabilice  al desmitificador argentino.

Hace unos años, leí una entrevista a Sergio Shoklender en la revista Humor. Creo que se lo hacía Mona Moncalvillo, pero puedo estar equivocado. El todavía estaba en la cárcel.

Hacía poco que Sergio había salido con permiso de la Cárcel de Devoto a dar una conferencia sobre el texto de Foucault Vigilar y Castigar. Había co-organizado el CUD (Centro Universitario de Devoto), por  convenio entre la UBA y el Servicio Penitenciario. De los presos que pasaron por el CUD, solo el 3% fueron re-incidentes.

Esa fue la última vez que salió para dar una charla. Los guardiacárceles se ensañaban con los presos que estudiaban. Terminarían siendo presos con título universitario y ellos no. La saña implicaba castigos físicos y tortura psicológica. En la entrevista Sergio contaba que sobrevivió a esos tormentos gracias a Foucault.

En Vigilar y Castigar,  Foucault comenta que “Ser” y “Estar” en español, son  verbos distintos, a diferencia del inglés ‘To be‘ usado para los dos significados.  Cuando  los guardiacárceles  le pegaban, Shoklender gritaba: -¡Yo nos soy un preso, estoy preso, pero un día dejaré de estar!. Ustedes no: ustedes son presos.-

La historia de los Shoklender puede leerla en cualquier lado. Tiene muchos condimentos: proceso militar, venta de armas, parricidio, cárcel, Hebe,  bienes inmobiliarios,  etc, etc. Hay una película argentina de 1984: Pasajeros de una pesadilla, de Fernando Ayala

En el juicio del asesinato de sus padres, tanto él como su hermano se declararon inocentes. Hay quien dice que en realidad los mató una patota del Comandante Cero      (Eduardo Emilio Massera). No se… tal vez realmente  los boletearon él y su hermano. Pero hay un discurso: un parricida no se recupera, un delincuente no se enmienda. Me niego a esas sentencias. Y el pelotudo no me ayuda en nada. Le dio de comer a la derecha: para embarrar a Filmus, a las Madres, a Cristina. Se transformó en una especie de ángel rubio infiltrado.

Su imagen causa rechazo en todos: el parricida corrupto y traidor. Hebe dijo  que tiene que pudrirse en la cárcel. Sergio Schoklender debería generarme el mismo rechazo, pero siento un inmenso dolor.  Por ella y por él. Ignoro los mecanismos cerebrales por los cuales alguien no puede zafar. Tuvo una oportunidad. Fue adoptado por Hebe. Tuvo su inmenso amor. Y no pudo. no supo.

Tal vez vuelva a la cárcel, y si se afanó la guita de los subsidios será justicia. Pero me preocupa el retruque a  Foucault: ser y estar, dos acciones  distintasserán  solamente to be  con todo lo que eso significa.

Indicios

Hace unos días reflexionaba sobre los pequeños universos y luego sobre la historia como una construcción política.

Y ahora sigo rumiándole al tema.

Hace unos años leí El queso y los gusanos, (Cómpreselo o pinche en el enlce) de Carlo Ginzburg, y me dejó picando esa idea de los pequeños universos,  la microhistoria y el paradigma indicial.

No se asuste con estas palabras intelectualoides, la cosa es sencilla.

El libro es una novela. Se trata de la vida cotidiana  de un molinero del Siglo XVI.  Y desde ese pequeño universo, se le entra a la Edad Media, un período histórico difícil de abordar, salvo leyendo  a Umberto Eco en El nombre de la rosa.

Es un tipo, Menocchio. Lo que piensa, lo que le pasa, lo que desea. Nada más ni nada menos que eso. No hay ahí bronces.

Cuando termine de leerlo, habrá pasado un buen momento y sabrá mucho de la Edad Media.

¿Cómo hizo Ginzburg para escribirlo?… ¿Se metió en el túnel del tiempo?… No. Le dio pelota a los indicios, las pequeñas pistas. Miró pinturas, chusmió poemas, leyó entre líneas los documentos.

El mundo está lleno de grandes relatos, fechas, aniversarios, bronces, cargos, uniformes. Si quiere, repare en eso, pero es puro grupo.

Mire a los ojos, olvídese de las palabras, los cargos, la agenda mediática. Use la oreja y  el ojo más que la lengua. Mire las paredes, el piso, el cielo. Hay cosas que no están en los diarios. Búsquelas. No se habla solo con palabras: hay gestos, silencios. Siempre se oculta lo importante. Debajo de la ropa todos estamos desnudos.

PD: Si quiere saber de indicios corporales, lea de “El Libro de los Amores Difíciles”  de Italo Calvino (si pincha el enlace puede hacerlo), el primer cuento La aventura de un soldado. Es una obra genial sobre indicios: -cómo sé si la mina quiere-, en solo doce inolvidables páginas.

(busco hace años al autor de la fotografía, si sabe, avise)

Tercera posición

El hombre es naturalmente bueno, pero la sociedad lo corrompe. Eso diría Jacobo Rousseau. Digamos que lo caga la mala junta. Arranca bueno y se malogra. Santo Tomás también piensa que el hombre es bueno, bueno, bueno.

Para Hobbes  el hombre es lobo del hombre y  el Estado se crea para frenarlo un cacho. Rescatate, chabón!, que yo Leviathán /estado te daré pa que tengas. El hombre es malo, pero  se acomoda  por cagazo.

Perón tendrá una tercera posición: El hombre es bueno, pero si se lo controla, mucho mejor .

Como verá, ninguno se refirió a las minas.

street art en La Plata

Chamuyo



Chamuyo: Palabrería que tiene el propósito de impresionar o convencer. Hablar o escribir con intención persuasiva, pero falazmente o sin argumentos sólidos.

Graciela Alfano. Olvidos.

No se deje engañar por el título, estoy hablando de la historia.  ¡¡¡Raje ahora!!!
La historia es el producto de una lucha de poder entre la memoria y el olvido. Hay allí una batalla por la construcción de un pasado memorable.
¿Qué vale la pena recordar?… ¿Quién hace el relato?… ¿Qué intereses persigue?…
No es posible hablar del pasado más que desde el presente. Son las preocupaciones, las posturas políticas del ahora las que nos impelen a indagar, y así el pasado está en constante construcción. ¿Es esta una visión idealista de la historia?… Más bien subjetivista, no hablo de la realidad, sino del relato histórico. Un sujeto, en determinadas coordenadas geográficas e históricas, con una formación determinada, una subjetividad determinada, miembro de una clase social determina, con intereses determinados, se pregunta hechos del pasado. El punto está en el proceso vital de construcción de las preguntas. Leerá con sus lentes e interpretará con el saber que ahora posee.

Tanto Remo Bodei como Yosef Yerushalmi (Yerushalami, Reflexiones sobre el olvido 1998) hablan de la necesidad del olvido.
En este país, la necesidad del olvido, a primera vista, parece -cuanto menos-, reaccionaria. El perdón obligatorio vía indulto nos pone una alerta. Pero piense… la delantera de Brown de Adrogué del 87, el nombre de los programas de televisión de las Trillizas de Oro, los chistes del Soldado Chamamé… ¿Merecen el recuerdo y la historia?… Si cree que si…ocúpese. Si cree que este texto es un alegato en contra de memoria verdad y justicia, no entendió. El olvido cumple una función en la salud individual y colectiva para que no nos ocurra como a Funes, el memorioso. (Pinche, leerá el cuento de Borges). Tenemos que poder elegir qué recordar y qué olvidar, y eso es política.

Otra cuestión son las necesidades del poder. Se usa el pasado para naturalizar realidades actuales o para inculcar determinados y convenientes valores. Se acomoda deliberadamente, se inventa.  Hobsbawm advierte sobre la invención de tradiciones para inculcar valores que permitan una “continuidad con el pasado”. Cuando a Menem (me agarro los genitales) le preguntaron por los pobres dijo: “pobres ha habido siempre”. Si es ahistórico, es natural, y la naturaleza nos des-responsabiliza.

Y cómo es que llegué hasta acá…
Creo que culpa de Graciela Alfano. Dice Yerushalmi que tal vez el antónimo de olvido no sea memoria, sino justicia.

 

Elegí recordar a seminare, pero como me gusta el jazz…

Adrian Iaies

Escultura, pintura, danza, música, teatro…

Futbol callejero

Foto de Tanoka Licencia CC 2.0

Cuentos de Fontanarrosa: Actores Luis Brandoni, Claudio Gallardou

Bill Shankly, que fue encargado del Liverpool, dijo: “algunas personas piensan que el fútbol es cosa de vida y de muerte.  Les puedo asegurar que es mucho más importante que eso.”