Escualo

El dólar… el euro

Chicha Mariani

Algunos domingos me acuerdo y escucho el programa de Aliverti, “Decime quién sos vos”, que va por Radio Nacional, los domingos de 10 a 11.

El día que lo descubrí, estaba Peteco Carabajal. Lo agarré empezado y cuando me estaba calentando por perderme el principio, vi que en la página del programa están subidas todas la entrevistas.(Pinche el enlace y podrá escucharlas y/o descargarlas en formato mp3)

Me bajé las que me parecieron más interesantes. Entre ellas, la de Chicha Mariani, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo.

Pensé hacer una entrada sobre eso. La encontré hecha en El Ortiba. (Pinche sin miedo)

Yo sabía la historia, pero su relato es muy impresionante. Puede  ver aquí  la página oficial de la Fundación Anahí.

Si quiere averiguar lo que ocurría adentro de la casa donde vivían su hijo con su nuera y su nieta, puede leer el libro La Casa de los Conejos, de Laura Alcoba. (Es un relato desde la perspectiva de una niña). Solo diré que en la casa había una imprenta clandestina de Montoneros y tenía como pantalla, un criadero de conejos.

El propio Miguel  Etchecolatz dirigió la masacre con un bombardeo de más de cuatro horas. Su nuera y otros militantes mueren. Su nieta es robada. Su hijo es asesinado un año después.

Se puede realizar visitas a la Casa Mariani-Teruggi los días sábados de 14 a 17hs.  teléfono (0221) 421-2681.

Chicha está vieja, ciega. Sigue buscando a Anahí.

Rodolfo Walsh


Stencil en  el Centro Cultural Circunvalación de La Plata


En estos días se habló mucho de Fito Páez y  Carta Abierta. Vio que yo no ando detrás de la novedad, pero la expresión “carta abierta” y este stencil, motivaron la entrada de hoy.

Rodolfo Walsh nació el 9 de enero de 1927 y lo asesinaron el 25 de marzo de 1977. Escribió una carta abierta a la junta militar (Parte 1  Parte 2  Parte 3) en el primer aniversario del golpe de estado del 76 . Lo mataron.

Recuerde que esto es solo un blog pedorro, el diario de un reneagu/desquiciado. Si quiere saber quién fue Walsh, agarre un libro…  Acá le dejo seis de regalo (pass/contraseña del archivo rar:  “tds” sin comillas)

Agua

Hace unos días escuché por la radio que en África están muriendo de sed por la intensa sequía. Así que miré el chorro que salía de la canilla y pensé en la asimetría absoluta. (Como Luis Brandoni y las “tres empanadas” en Esperando la Carroza).

Quería  hacer una entrada sobre eso, poco texto, unas fotos que fui seleccionando y unos videos muy impactantes, investigaciones sobre minería a cielo abierto en Argentina, Barrick Gold, etc. Pensé en la canción de  Leo Maslíah “agua podrida” y  la versión del Negro Fontova de la canción “agua” de Los Piojos.

Buscando en You Tube, encontré  una versión muy casera de Fontova con Vitale, y a la derecha me sugería varios. Estaba “Entra a mi hogar” de Peteco y Carlos Carabajal (también versión casera), por Fontova. Lo escuché y me alegró el alma.  Y a la derecha encontré esto:
Un trío de japoneses: flauta violín y guitarra. (Recordé a Esperanza Spalding haciendo Cantora de Yala del Cuchi Leguizamón: otra cultura, otra geografía. ¿Que le harán a Peteco estos ponjas?

Incorporé a los Topoqueroche  a mis gustos musicales.  El agua será otro día.  Total, en el mundo solo hay 1.100 millones de personas que no tienen acceso al agua potable.

Chusmée por acá, (pinche los números): vaya viendo y otro día hago mi parte

1:  Video de Conciencia Solidaria sobre minería a cielo abierto.

2: Programa de Al Jazeera sobre la lucha contra Barrick Gold en Famatina

3 Video de Unicef

Se casa un tigre.

Foto: El Sudaca Renegau. Licencia CC 2.0

Cada vez que llueve con sol recuerdo esta historia.

Era el final de los ochenta. Tiempos inmediatamente previos a la caída del Muro de Berlín y de la disolución de la URSS. Sourruille en Argentina trataba de controlar la inflación con el Plan Austral y Mijaíl Gorvachov instalaba la Perestroika para salvar al socialismo. El final ya lo saben.

En esa época, yo vivía en La Plata, en un departamento de Diagonal 80  que alquilábamos entre muchos estudiantes universitarios de distintas carreras y procedencias. Solo teníamos en común haber compartido una pensión de la que huimos sin pagar. A decir verdad, cuatro de los atorrantes/inquilinos estudiaban farmacia, pero habíamos otros sueltos: de periodismo, derecho y antropología. En fin, una fauna variopinta.

Soon Chin y El Sudaca en la pensión

Una tarde, salimos con Soon Ching Moon a comprar víveres. Para mi, en esa época de estudiante, vivir con un surcoreano, era como para Levy Strauss vivir con un bororo en un departamento de París. ¡El otro-cultural a golpe de puño!…

Levi Strauss con los Bororo

En mitad del camino comienza a llover. Los nubarrones grises no alcanzaban a tapar el sol. -Llueve con sol- digo, y mientras corremos al toldo de la librería a guarecernos, me preparo para el remate.

Soon se adelanta -Se casa un tigre-

-¡Una vieja!- Lo corrijo. -Cuando llueve con sol se casa una vieja-

Soon me mira con cara que no admite réplica. Abre la boca para dar su sentencia:- En Corea, cuando llueve con sol, se casa un tigre-
Recordé el primer sueño de  Los Sueños de Kurosawa. (Llueve y hay sol.  Ahí se casa un zorro)


1º Sueño: La luz del sol a través de la lluvia (O Llueve y hay sol)

Bansky


La rimera vez vi este stencil en Plaza Italia de La Plata. No tenía cámara  para registrarlo.
Cuando pasé por el mismo lugar con cámara preparada, lo tapaba un cartel de Elisa Carrió. Mi odio a Carrió se incrementó hasta límites insospechados.
Pasaron tres meses hasta que lo hallé en calle 8 y 45.
No está muy bien definido: chorreado, poco legible: “Construyendo desde abajo el cambio social”.
Me encantó.
Tiempo después hallé la obra original: es de Bansky.

El nombre real y la identidad de Bansky es un misterio (Pinche el nombre, irá a su página oficial: es imperdible),  tal vez sea Robert Banks o Robin Banks, aunque un periódico británico anunció que se trataba de Robin Gunningham. Scacafati, en su blog, dice que se trataría de  Oscar Grillo (Dios es argentino)

No importa el nombre, su obra es genial.

Mi ignorancia respecto de Bansky, me recordó una noche en la que escuchaba en radio al Negro Dolina. Decía que un tipo le discutía que la Gioconda era una copia, la original era la del dulce de batata.

López

Jorge Julio López  aparece cada vez que un artista/militante aprieta el botón del aerosol, cada vez que alguien marcha, lo nombra o lo ve. Porque se ve en el micro, en el vino, en las paredes, en el piso, en la calle. Hola Julio…


Pinche aquí verá  una  López en la Plaza Moreno.

¿Qué tienen en común Héctor Olivera, Julio Verne y Héctor Germán Oesterheld?…

Antes de ayer por la mañana quedé en un estado de confusión y sobrecogimiento casi alucinatorio. Tuve que entrar al bar San Juan y tomarme un café para enfocar en coordenadas temporo-espaciales adecuadas.

Estoy tratando de pensar, pero creo que fueron tres veces en las que me sentí parte de una obra artística. No me refiero a tomar parte en una representación teatral, sino otro tipo de participación, casi como un voyeur o como decorado.

La primera vez fue cuando vi La Noche de los lápices de Héctor Olivera.

La película se había estrenado hace muchos años, pero era de esas que creía haber visto visto y resulta ser que no.

Por ese tiempo yo estudiaba Antropología en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata y trabajaba de preceptor en el Bachillerato de Bellas Artes, que depende de la UNLP. Para ingresar al Bachillerato debía entrar por la Facultad de Bellas Artes y pasar por los pasillos, entre reproducciones de esculturas. Hay una muy significativa, que -El Dr. Freud me perdone- no recuerdo si es El David de Miguel Angel, o El Pensador, de Rodin.

Esas eran las molestas estatuas que casi detenían mi marcha apresurada  a ingresar temprano  al trabajo, (Las siete y cuarto de la mañana).

Cuando vi la película de Olivera, el Bachillerato, esos pasillos, la noche de los lápices, las estatuas, los adolescentes de las aulas, cobraron una significación diferente. Por momentos, comencé a pensarme parte del decorado de la película de la historia. Lo que veía estaba cargado de una significación diferente. Todo lo inanimado estaba vivo y testigo de una historia  reciente. El hecho mismo de ser preceptor, comencé a sentirlo con una inexplicable culpa.

La segunda vez  sucedió ya estando casado y aún sin hijos. Con Eugenia decidimos conocer Tierra del Fuego. Hicimos un viaje extraño: volamos por Aerolíneas Argentinas, pero para ser acampantes en el Parque Nacional Tierra del Fuego, frente al Canal del Beagle.

Ese viaje nos deparó muchas sorpresas: la primera que la carpa no bajó en el mismo vuelo. Debimos esperar tres días para recuperar nuestro equipaje. Pero no estuvo del todo mal esa desgracia: nos hospedamos frente al canal Beagle en una posada de ensueño, y recorrimos todo Ushuaia.

Cuando finalmente llegó un vuelo con nuestra carpa, pudimos instalarnos en el Parque Nacional. Nos maravilló la naturaleza, el bosque de Notofagus
Hojas de lenga "Nothofagus pumilio"

y la sensación de estar en un ambiente casi sin modificar desde la época en que allí vivieron los Selk-Nam.

Eramos parte del decorado del libro de Martín Gusinde. Sacamos tres o cuatro fotos y se traba la palanca que corre el rollo. En el primer viaje de vuelta a Ushuaia, llevamos a repararla, con la sorpresa que ahí es zona franca libre de impuestos y una cámara réflex automática con un zoom gigante, salía lo que nos imaginamos saldría la reparación. ¡Nos volvimos al Parque con cámara nueva!

-Regresemos al motivo de esta loca entrada-

Por las noches (luego de cocinar a leña en un fogón), iluminados con un farol, llenos de olor a humo, y entre tragos de un brebaje que preparamos con whisky y chocolate águila, leíamos la novela de Julio Verne. “Los Naúfragos del Jonathan”.

La novela se situaba en la Isla de Hoste, en el Canal del Beagle. La historia relata las peripecias que tienen unos náufragos y la posibilidad (o más bien la imposibilidad, desde la perspectiva del choto de Verne), de organizar una sociedad socialista. (Se asemeja bastante a La rebelión en la granja de Orwell).

Tratamos de averiguar dónde estaba esa isla y resultó ser lo que veíamos cuando nos acercábamos a la costa.

Toda la lectura nos atrapó: la novela es repudiable ideológicamente, pero estábamos casi en cuerpo y alma dentro de la Isla de Hoste. Lo que veíamos de día era inmediatamente remitido a la novela de Verne y al texto de Gusinde “Los indios de Tierra  del Fuego”, que habíamos leído en Etnografía l. Eramos sobrevivientes del Jonathan, eramos Selk-nam, éramos naturalistas.

La tercera vez, fue antes de ayer. Todavía no estoy repuesto.

Hace unos días busqué y encontré la adaptación a radio-novela que hicieron en Radio Provincia de Buenos Aires de la obra de Oesterheld, El Eternauta. (Si pincha el enlace podrá ver la entrada con otro enlace para bajársela).  Bajé los 21 capítulos en formato mp3 y los puse en mi reproductor portátil, de manera de poder escucharlo cuando camino por la ciudad.

La adaptación, cambia las coordenadas espaciales y temporales de la obra original que comenzaba con amigos jugando al truco en una casa de Viecente López para luego desarrollarse en Buenos Aires. En el radioteatro, todo se inicia en Villa Elisa y se desarrolla en La Plata en un tiempo reciente.

Si no saben de qué va la obra, en una horrenda síntesis, diré que es una historieta de ciencia ficción que comienza con unos amigos jugando al truco  en una casa y unos copos de nieve que matan a todo ser vivo. Es un ataque extra-terrestre y se trata de la resistencia y la lucha. Pero la historieta está cargada de analogías con la historia argentina y el condimento que su autor, miembro de la organización  Montoneros, es desaparecido junto a sus cuatro hijas.

Antes de ayer por la mañana, hice mi habitual recorrido, conduciendo desde  City Bell -pegado a Villa Elisa- hasta La Plata, por el Camino Centenario.

Mientras manejo, escucho la versión radial del Eternauta y justamente es por ahí, el Centenario, por donde los sobrevivientes-resistentes se encaminan a La Plata, a combatir con el enemigo. Luego de dejar a mi hijo con su terapeuta y el auto estacionado cerca de Plaza Moreno, sigo escuchando mientras camino al trabajo.

Llego a  Plaza San Martín y el relato radial se sitúa en esa Plaza. Allí hay dos combatientes que están  a atacando la Glorieta, que es lo que veo cuando levanto la vista.

¡Estoy entre  ráfagas de ametralladora y explosiones de granada!… La gente  que veo con mis ojos, camina como si nada ocurriera, pero por los auriculares puedo “ver” una batalla también real y la glorieta intacta.

En el relato, nuestros héroes corren hasta la Sociedad Española, para subirse al techo donde en otra época Rodolfo Walsh jugaba al ajedrez. Tengo que ir al Ministerio de Desarrollo Social, pero mis piernas me llevan hasta la Sociedad Española. Y miro por la ventana, -tal vez tratando de ver a Rodolfo ahí adentro- . Todo lo que está ocurriendo es muy fuerte, mientras por mis oídos resuena el enfrentamiento armado,  los transeúntes del “mundo real”, caminan indiferentes.

Debo tomarme un café… y ahí comienzo este relato que estás leyendo. Por la tarde de ese día, las noticias afirman que los responsables de El Vesubio (Uno de los centros clandestinos de detención durante la dictadura militar) fueron condenados. Allí estuvo detenido Oesterheld. Pasaron treinta y tres años entre que es desaparecido y son juzgados los responsables. Igual brindo por eso.

Fragmento de las palabras introductorias de Oesterheld en El Eternauta: “El Eternauta es una de las historias que recuerdo con más placer. El héroe verdadero de El Eternauta es un héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intensión previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe en grupo, nunca el héroe individual, el héroe solo.”

Me quedo en casa…

Hemisferio Sur, La Plata. Invierno.

Salamandra, música en el equipo. Hacha, humo, niños, mujer, mate, cucharita. Me quedo en casa.

Y si Piazzolla no resulta pruebe con Miles Davis Blue in Green

Muestra de sténcil La Plata

Corrigiendo un poco, editando, y seleccionando. Me preguntaba qué hacer con los sténciles derechosos, fachos. ¿Los incluyo?… ¿Y si alguien piensa que adhiero a esa ideología?… La intensión es reflejar la lucha simbólica en las calles, y por eso hago un registro amplio. Pero eso no significa que adhiera a todo lo que está fotografiado.(Nada derechoso, sexista, xenófobo me representa). Tal vez convenga darse una vuelta por un antiguo post.

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